Egipto y Grecia

Created domingo 21 enero 2018

La materia prima siempre ha estado determinada por las formaciones y condiciones geológicas del lugar donde va a ser utilizada. El ladrillo cerámico se remonta a Sumeria porque allí había abundantes depósitos de arcilla, pero no de rocas.

En Egipto se pudo escoger, y se prefirió la roca traída de las montañas a lo largo del Nilo. Se explotaron calizas, areniscas, granitos, basaltos y alabastros. Los bloques eran desprendidos perforando agujeros en los que luego se introducían cuñas metálicas. Una vez separados, estos bloques eran desbastados con ayuda de bolas y martillos de diorita para formar grandes monolitos que pesaban cientos de toneladas, o incluso tallados directamente en la forma de columnas, vigas y losas, como en el templo de Luxor.


De Neithsabes - travail personnel / Casio EX-S500, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3553646

Las unidades de mampostería eran asentadas con morteros de yeso y cal. Las obras comunes se construyeron de cañas o adobes. El ladrillo cerámico rara vez se usó.

Grecia carecía de las canteras egipcias, pero poseía los mejores mármoles con los cuales se revistieron sus gruesas piezas de mampostería de piedra caliza asentada con morteros de cal.



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